Chicago Blues

11 09 2009

De mis paseos por Chicago persisten algunas imágenes inciertas y estas fotografías, modestas frente a la verdad, que sólo alcanzan la pretendida evocación de los días así, artificialmente reunidas alrededor de la voz de Jeff Tweedy en el She’s a Jar de Wilco.

Pd.: Y por lo que se refiere al Chicago mítico, otro día ya hablaremos, con más tiempo, de Johnny (Depp) Dillinger…

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2 responses

11 09 2009
peterpan

Gracias, Mario, por volver y librarnos de esta orfandad que amenazaba con hacerse permanente.

Por cierto, llamar modestas a algunas de tus fotografías es un detalle de humildad que acaba infravalorandolas…

16 09 2009
javier p.


http://www.galvezalcaide.com/blog/tag/joaquin-soler-serrano/

(…)
Entrevistador: -¿Cómo es José Pla?
Josep Pla: -Eh… he empezado por decirle que yo no tengo ninguna envidia a nada ni a nadie. Yo soy un hombre soltero: eso es muy importante.
E.: -¿Por qué es usted soltero?
J.P.: -Porque no creo que nadie me hubiera hecho caso.
E.: -Pero usted ha mirado a las señoritas que pasan por la calle con una cierta estimación admirativa.
J.P.: -Sí… precisamente porque pasaban por la calle.
E.: -Usted ha contado a veces que se ha sentido de repente fascinado por un rostro de mujer visto apenas un minuto, que usted se hubiese casado con esa señorita en el acto, vamos.
J.P.: -No sé.
E.: -¿No?
J.P.: -Es ella la que no se hubiera casado. Esto no le quepa duda. Eso es seguro. Las mujeres son una cosa muy rara.
E.: -¿Qué piensa usted de las mujeres?
J.P.: -Las mujeres son muy curiosas y… son mucho más mucho más seguras que el hombre. La mujer es el ser anti-romántico por excelencia, no le quepa duda. Le gusta el dinero…
E.: -¿El realismo?
J.P.: -El realismo. La seguridad. Algún hijo (no muchos, pero algún hijo). Y llegar a una solución determinada y positiva. Ahora, yo no tengo nada que ver con todo esto. Este es un mundo que para mi es muy complejo.
E.: -Pero usted ha dicho que las mujeres son encantadoras y que debieran serlo siempre, que uno de los escasos defectos que se le pueden poner a la mujer es que después del matrimonio dejan de ser fascinadoras.
J.P.: -Sí. Porque ya han logrado lo que querían.
E.: -Y ya no les importa…
J.P.: -Les importa poco. Aquí en Cataluña está bastante visible. Las mujeres cada día se conservan más, pero en general se hunden. Y no les interesa más que lo que tienen en la mano y la seguridad, y ya lo tienen todo.
E.: -Pero los tiempos cambian.
J.P.: -Sí, pero lo que no cambia es el divorcio.
E.: -A lo mejor, o a lo peor…
J.P.: -¿Cree usted que cambiará? Habrá una protesta de las mujeres inmensa. ¿No lo cree usted?
E.: -No lo sé…
J.P.: -Vamos a hablar claro. ¿No lo cree usted? Usted tiene más, mucha más experiencia que yo. Si parece usted ¡carajo! un emperador romano, el general Galba.
E.: -¡Já! Vamos a ver Don José. ¿Usted ha tenido cuántas novias? ¿Pocas o muchas?
J.P.: -¡Ni una!
E.: -¡Ni una!
J.P.: -¡Ni una! ¡No! Yo no sé lo que es el amor, ya se lo he dicho.
E.: -¿Ni una sola?
J.P.: -Ni una sola, yo noooo.
E.: -Ah… se había dicho que usted había tenido una…
J.P.: -No, yo había tenido algún lío. Malo malo malo malo, muy mal, muy mal, terminó todo mal…
E.: -¿Sí?
J.P.: -Ahora no lo ponga esto.
E.: -No no no. Pero usted, si hubiese habido alguna mujer realmente que hubiese dicho: Don José, usted es el hombre de mi vida, usted hubiese claudicado.
J.P.: -Aquí-aquí, no sé, aquí hay una cosa muy curiosa entre los hombres y las mujeres. El hombre pretende siempre ser un ¿? y la mujer pretende siempre hacer lo contrario, pero en el mismo sentido. La cosa es muy difícil de arreglar.
E.: -El hombre quiere que la mujer esté a su servicio y viceversa.
J.P.: -Sí-sí, sííí, y si es posible tener algún dinero.
E.: -¿Y la igualdad de los sexos entonces?
J.P.: -La igualdad de los sexos no ha existido jamás.
E.: -¿Y la feminidad, el feminismo quiero decir?
J.P.: -¿El feminismo? Sí…
E.: -¿Llegará un momento en que la mujer esté emancipada, libre y tenga tantas opciones y tantas posibilidades como el hombre?
J.P.: -¿Usted no cree que ya lo está?
E.: -¿Usted cree que tiene más ahora?
J.P.: -Mucho más, sííí.
E.: -¿La que gobierna el mundo es la mujer?
J.P.: -Siempre ha tenido mucho…
E.: -¿La mujer gobierna el mundo?
J.P.: -¡Seguro!
E.: -¿Y gobierna al hombre?
J.P.: -Sí-sí.
E.: -¿Sin duda?
J.P.: -Seguro, porque gobierna la cama. Esto es evidente. Me parece a mí ¿eh? Me parece, sí… es muy difícil.
E.: -Y si ahora mismo saliendo del estudio llegara una hermosa señorita y le dijera: Don José, hay que ver cómo me gusta usted…
J.P.: -No.
E.: -Usted ya no quiere saber nada.
J.P.: -Imposible que lo diga, entre otras razones porque la respuesta a 80 años hay… lo mejor que se puede hacer es retirarse a casa.
E.: -¿Es seguir tranquilo?
J.P.: -Sí… bueno, tranquilo… más-o-menos, más-o-menos, más-o-menos, más-o-menos…

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