Hablemos del Zaragoza, pero poco…

11 11 2009

 

Al Zaragoza lo eliminó el último de la Liga, un Málaga pésimo. Lo demás es literatura. En la trayectoria actual, el desenlace de esta eliminatoria tiene absoluta coherencia. Ahora no podemos hacernos los histéricos ni apelar a los títulos de Copa o a aquel presuntuoso argumento del gusto genético por el fútbol. Uno teme pensar que este equipo (este club, vale decir en realidad) anda inmerso en los últimos años en una transformación de su naturaleza, en creciente deriva hacia una mediocridad en  la que nunca nos vamos a sentir representados. Ojalá todo esto no pase de exageración pesimista, pero tal vez este Zaragoza menor (que encarna la grisalla del día a día, el empobrecimiento de los modelos, la distancia institucional y  la nula asunción de valores que fueron su cultura) sea el Zaragoza al que debemos acostumbrarnos de ahora en adelante.   Carrizo, a los pies de Forestieri en el partido del martes. (Foto: Paco Rodríguez para AS)

Sea como sea, sigue siendo nuestro. Ahí radica el problema: en la imposibilidad de abandonarlo o de deshacernos emocionalmente de él. Y hay otro síntoma terrible, molesto para cualquier zaragocista: el desinterés ocasional al que nos empuja este proceso genera un hondo complejo de culpa. A lo largo de los años, en mil titulares dijimos que el Zaragoza siempre vuelve, convicción impuesta por la grandeza ocasional, que construye la grandeza permanente. Ahora ya no queda ánimo para sostener ese lema. El Zaragoza de los últimos años incurre en frecuentes negaciones de un orgullo que edificó con otros materiales; se refugia en glorias medianas y va abandonando la costumbre de una excelencia (o su aspiración) que nadie nos puede contar, porque nosotros la vimos. A Marcelino, mientras tanto, ayer le gustó el Zaragoza.

Diario AS, 11 de noviembre de 2009

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6 responses

12 11 2009
Jeremy North

Totalmente de acuerdo.

Lo peor de todo es que los jóvenes zaragocistas han vivido siempre en la mediocridad y se creen que está fue, es y será la condición habitual del equipo. Y claro, para ellos Marcelino es Dios.

12 11 2009
ornat

Pues que Dios nos pille confesados…

12 11 2009
davicius

Recuerdo que en tiempos pensaba lo duro que tenía que resultar ser aficionado de clubes como el Racing de Santander, el Valladolid o el Español, abonados siempre a la mitad de la tabla y sin una mala Copa del Rey o una UEFA que llevarse a la boca…. Y ahora va y resulta que eso mismo deben pensar de nosotros. Qué penita…..
De todas formas, algo debe haber en el ambiente para que nos pase esto. Si hace dos temporadas alguien nos hubiera dicho que con el equipazo que, en principio, teníamos (la mejor plantilla del Zaragoza que al menos yo recuerde) íbamos a terminar en segunda división lo habríamos tomado por loco…..
Para mi que se nos ha pegado algo la madición del At. Madrid….

12 11 2009
los lunes al sol

Desde la admiración a muchos de los artículos que escribes:

Sufro desde hace años ese síndrome zaragocista que me impide renegar de mi carné de abonado pese al sufrimiento, aliviado en parte por algún domingo de teletexto cuando regreso de los Pirineos. Hago buena esa fabulosa frase que alguien dijo: “Odio el fútbol. A mi lo que me gusta es que gane el Zaragoza”.
Aún considerándome joven, hago un esfuerzo de memoria y recuerdo que esto mismo que nos sucede ya lo he vivido. El año que, inocente de mi, tomé mi primera comunión, el Zaragoza acabó en el puesto 14º de una Liga de (16 o 18 equipos). 2 temporadas antes había saboreado la segunda división. Con mayor o menor participación, la plantilla la conformaban hasta 13 canteranos (Latapia, Moreno, Belanche, Güerri, Pérez Aguerri, Víctor, Barrachina, Blesa, Casajús, Benedé, Salvatierra, India y Zubeldía) debido a la escasa posibilidad financiera para fichajes. En La Romareda hubo derrotas sonrojantes frente a varios equipos, y un dolorosísimo 1-6 frente al Real Murcia. Y en primera ronda de Copa (tal que ayer) nos eliminó el Endesa de Andorra. La sensación de descomposición del club también era evidente.
Aún entendiendo patética la actual situación de nuestro club. Creo que esto es un deporte (además de un buen negocio para algunos) y como tal lo debemos tomar. A lo que debemos aspirar es a llenar nuestro campo, sentirnos febrilmente zaragocistas durante 90 minutos, y esperar que los astros conjuguen a 11 auténticos cabrones, 11 auténticos fuera de serie, 11 auténticos zaragocistas que, como en otras ocasiones le metan 6 al Madrid o al Barcelona, y se paseen por Europa, ante el delirio de todos nosotros.
Mientras los astros conjugan a nuestros próximos 11 cabronazos que sean capaces de ganar un título de Liga y superen a todos los 11 cabronazos que les precedieron… no se desesperen, no deserten, hagan otras cosas mientras tanto, porque el Zaragoza siempre vuelve.

12 11 2009
NIKKI RAMONNE

“¡Jo, papá, otra vez ha perdido el Zaragoza!” Mi hijo de cinco años me espetó el otro día esta frase que hiere como un directo al higado.

Pues sí, otra vez ha perdido el Zaragoza, ¿y qué? La vida está compuesta de muchos perdedores que, algunas veces, tienen la suerte de escribir una pequeña gesta en su libro particular. Las derrotas curten y enseñan, el éxito fácil y rápido es efímero y al final, ¿qué queda?

Lo peor no es la derrota, lo peor es la sensación de descomposición, que empieza por la cabeza. Sensación de “ladrilleros venidos a menos” que entraron en esto del “furbol” por notoriedad, reconocimiento (http://es.wikipedia.org/wiki/Pir%C3%A1mide_de_Maslow) y por pegar algún “pelotazo” inmobiliario que engordar todavía más sus cuentas.

Todo esto al final se traslada al campo. El aquí no pasa nada, el “tranquilos chicos”…(¿Os imagináis al “abuelo Solans” el año del descenso? ).

Siempre habíamos tenido un estilo de juego: primer toque, rapidez, juego bonito y vertical… Ahora no tenemos un estilo, ni un futuro económico ni deportivo, no somos respetados por los rivales (¡cuánto hace que no ganamos a un rival de entidad fuera de casa!) ni por los árbitros. No sabemos si fichar estrellas o apostar por la cantera, fichamos medianías o “prejubilados” futbolísticos…

No obstante, el próximo partido este abonado estará con Uds. porque yo no entiendo de fútbol, cada día me gusta menos, ni entiendo de 4-4-2, de “achiques”, de “pinchar el balón”, de gambeteos y bobas,… Yo sólo quiero que gane MI ZARAGOZA. Esa sensación de alegría, de infinita alegría, cuándo gana el Real Zaragoza no se puede comparar con nada en el mundo…bueno quizá con la sonrisa de ilusión de mi hijo cuando le digo: ¡Vamos a la Romareda, qué hoy juega el Real Zaragoza!

12 11 2009
ornat

Andan ustedes inspirados y precisos, así que guardo silencio y admiro.
Gracias.

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