Reflexión matinal

31 12 2009

El periodismo es admirable. O tal vez sus actores, que lo han suplantado. Esta mañana, ya ayer, no encuentro en la ciudad un solo periodista que no supiera que Eduardo Bandrés iba a dimitir. Lo razonan en privado, lo que no deja de ser un casi comprensible ritual de apareamiento, y también en el tremendo peso del papel matinal. Me asombra, entonces, la generosidad de todos ellos al evitarse la molestia de publicarlo por anticipación… esa vieja costumbre del oficio. Falacia retrospectiva, le llama a esto el buen Arcadi Espada. O el periodismo a toro pasado.

Pd.: Necesito que alguien me saque de esta profesión, pronto, o terminaré loco y enfermo a la manera de Stevenson en los Mares del Sur. Pero sin haber escrito jamás La Isla del Tesoro ni El Diablo de la Botella.

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