Década infame para las canciones (4)

19 01 2010

La angustia del milenio viene a buscarnos en formas diversas. Del exterminador de Primal Scream al Niño A de Radiohead, el humor inteligente de Sufjan Stevens -uno de esos compositores norteamericanos que ven la realidad magnificada y la cuentan-, un Morrissey que regresa con crisantemos en la voz y la vuelta de Tim Booth y James a nuestros corazones. Por cada vuelta hay una despedida, como la de The Killers, grupo que pudimos amar para siempre y lo dejamos en un rato. Y algunas pequeñas locuras ambulantes de Calamaro o Bunbury, dos de nuestros personajes favoritos por razones bien distintas. Aquí hay de todo y todo bueno. Por supuesto, Wilco, que ya no nos va a dejar… Todos estos muchachos son subcampeones de mi década. Los diez ganadores, en la última y definitiva entrega de esta (tan innecesaria) serie.


MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com

XTRMNTR – Primal Scream (2002)
Primal Scream lo han probado casi todo, con diversa fortuna. Pocos tipos en la música del cambio de siglo han provocado adhesiones tan innegociables y una fobia intensa como Bobby Gillespie, el líder de la banda escocesa, baterista también de un grupo de cultos oscuros como The Jesus and Mary Chain. En este disco de post moderno acrónimo consonante, Primal Scream construyeron una enérgica trinchera desde la que librar la guerra del cambio de siglo. La música explota con rabiosa agonía electrónica, pero la actitud es la de las batallas más antiguas: bayoneta calada y cuerpo a cuerpo frente al constante enemigo. Swastiska Eyes, Kill All Hippies, Accelerator… Áridas exposiciones de protesta ruidosa, sampleada, pregrabada, mezclada sobre un fondo de rock vitamínico. Un álbum catártico para las tardes en las que uno necesita olvidar por las malas o negociar los más bajos instintos con la propia conciencia. 

 

Kid A – Radiohead (2000)
El año 2000 conoció la refundación sonora de Radiohead, una de tantas, el instante fundacional del siglo en el que la banda de Thom Yorke rindió su esperanza sónica y entró en algo que podríamos llamar, o no, puro nihilismo musical. Parecía que quisieran vaciar de materialidad su sonido, para entregarlo al creciente vacío. OK Computer había constituido una cumbre difícil de rebasar; ahí la denuncia estaba viva, aunque iba ganando el silencio del que sabe que le aguarda una derrota implacable. Kid A es la crónica sonora de esa derrota, un valiente extravío que, por supuesto, provoca rechazo o adoración. Hay quien ve en él una petulancia innecesaria, hay quien extraña los días de guitarra y rock grueso atravesado de fino pop de Pablo Honey; hay quien llega a pensarlos innecesarios a partir de Kid A. Yo estuve un poco con todos ellos, pero también mucho con Radiohead. En Kid A habían bordeado la fina línea entre el visionario genial y la locura transitoria. Esa línea la atravesarían, en mi opinión, en Amnesiac y Hail To The Thief, discos en los que no pude soportar la deconstrucción sonora de Radiohead. Kid A, sin embargo, conserva la mágica potencia de un apocalipsis. Es extrañamente hermoso.

 

 Hellville Deluxe – Bunbury (2008)
Enrique Bunbury es un personaje excesivo al que a menudo le salen canciones excesivas. Pero si el ruido del plagio no hubiera tapado los trallazos de este disco, todos hubiéramos ganado mucho. Dice Bunbury que tenía ganas de subirse al escenario y por eso facturó un álbum con predominio de un rock protéico, con un cierto desgarro de estrella venida al cemento, por fin, y un sonido más pegado a las guitarras que al cabaret. El Hombre Delgado Que No Flaqueará Jamás o Bujías Para el Dolor resumen el sonido de este Hellville Deluxe en el que Bunbury hubo de explicar demasiadas cosas que no tenía ganas de explicar, en lugar de hablar de su libro como hubiera reclamado Umbral. Después de muchos años sin encontrarle la gracia al engolamiento vocal de Bunbury, ni a la opacidad progresiva de Héroes del Silencio, la carrera en solitario del artista zaragozano me ha gustado cada vez más. Me interesa menos su lado circense (que defiende sin embargo con teatral acierto en directo) que su lado rockero. Y Hellville Deluxe, sin perjuicio de magníficos momentos en discos anteriores, me parece el mejor disco de su carrera en solitario. Y, de paso, un disco con una pegada que muy poca gente puede reunir en este país de amaias de Van Gogh

 

Hot Fuss – The Killers (2004)
The Killers no me gustaron un poco, me gustaron muchísimo. Hot Fuss, su debut, pero también Sam’s Town, el segundo de 2006. Quiero decir que durante mucho tiempo los convertí en una referencia que pasó por encima de toda la producción británica y que me pareció duradera. Tenían todo: eran americanos de Las Vegas, su rock podía ser despiadado o melódico, tenían esa rítmica poderosa, de púgil golpeador, traída del post-punk… Territorios que me gustan como una natilla con galleta. Por desgracia, Sawdust me recuperó del delirio; y en el último, Day and Age, saqué los pañuelos para despedirlos, mientras ellos alegremente lanzaban serpentinas desde la elevada cubierta de su transatlántico de éxito mainstream interplanetario. No se trata de que el mainstream no pueda rozarnos; aquí no somos clasistas. Es una cuestión de que la conexión se partió por el lado más fuerte, la música, que es en realidad el más débil. Así que regresamos constantemente a este Hot Fuss para oír de nuevo a los Killers que nos gustan. No un poco; mucho.

  

Hey Ma! – James (2008)
En 2001, los muchachos de James resolvieron separarse después de tocar fondo en el inicio de su tercera década juntos. Tim Booth, el inspirador líder vocal de James, quería iniciar una carrera en solitario. La historia es tan conocida, y comprensible, que no hace falta contarla. Hicieron una gira de despedida y su concierto final en Manchester completó un álbum y un dvd llamados Getting Away (With It All Messed Up), que estaría en los primeros puestos de esta reunión si no fuera por su condición recopilatoria, nada menos que de toda una carrera. Después de un hiato de siete años, de un flojísimo disco en solitario  (Bone) y de una sesión de jam de la que surgieron nuevas canciones, Tim Booth reinició el grupo. Convocaron a la misma formación de los días de Laid, probablemente su mejor álbum, y escribieron Hey Ma!, un disco tan de James que no hace falta ni describirlo. Su mayor logro tal vez sea la frescura del sonido, como si no llevaran veintitantos años mirándose las caras. Tiene lo que cualquier gran disco de James: letras intencionadas, un compromiso ideológico que recorre la epidermis del disco y de su canción Hey Ma! (himno sobre o contra la sociedad generada tras la caída de las Torres Gemelas del World Trade Center en NY). Tiene celebraciones de su modo desenfadado de entender la música y las cuestiones importantes (White Boy), o melancólicas disquisiciones acerca de la soledad pasajera del músico. En algún momento pensé si no me gustaba más, incluso, que Laid o Wiplash. Esa legítima duda entusiasta explica la estatura que este regreso de James ha alcanzado en mi década. 

  

Come On Feel The Illinoise – Sufjan Stevens (2005)
Come On Feel The Illinoise es lo que en el argot se llama un disco de concepto. La importancia que eso pueda tener no se duda en el caso del autor, que es quien se lo inventó y le dio forma, pero parece opinable desde la perspectiva de quien lo escucha. ¿Qué diferencia existe entre una canción de concepto y otra sin concepto? llinoise, eso sí, es tan amplio como lo pueden ser 22 canciones de títulos larguísimos, sardónicos o provocativos. Como por ejemplo: Let’s Hear That String Part Again, Because I Don’t Think They Heard It All the Way Out in Bushnell (que sería Escuchemos Otra Vez la Parte de las Cuerdas, Porque Me Parece Que Allá en Bushnell No Se Han Enterado). Así que conviene no afrontar éste como cualquier otro disco. Exige una cierta actitud de escucha y algo de paciencia. Cuando te quieres dar cuenta, te está agujereando el cerebro. Uno recomendaría tomarlo como uno de esos libros escritos al modo de dietarios, memorias parciales, absueltas de cualquier engarce temporal, que vienen muy bien para tenerlos en la mesilla porque permiten una lectura arbitraria. Uno abre cualquier página y empieza por ahí, sin que importe su localización en la geografía del volumen. Con Illinoise ocurre algo parecido: se puede agarrar por delante o por detrás. Precisamente de geografía (política, también humana, sobre todo cultural) habla Sufjan Stevens en este álbum. Su cacareada tentativa de componer un disco por cada uno de los 50 estados americanos tiene mucho de broma homérica, claro, pero hay al menos dos hasta ahora. Éste es el mejor que yo haya oído, porque no he oído el otro. Una reunión multitudinaria de sonidos tan distintos, irreverentes, cambiantes y originales que amenazan con convertir el disco en un clásico perdurable y a Sufjan Stevens en un prodigio de su tiempo; uno de esos muchachos de aspecto inocente que mira a la realidad a través de un vaso de cristal y que, de la obvia distorsión de la imagen, deduce una descripción hiperrealista llena de verdad. Además, una portada con Superman, Al Capone y la Torre Shears de fondo, un tema dedicado al asesino serial John Wayne Gacy Jr., más una canción (adorable) titulada Chicago… todo eso por fuerza había de gustarme.

 
Sound of Silver – LCD Soundsystem (2007)
La electrónica se hace entre dos o eso parece porque abundan las parejas creativas. Y por eso LCD Soundsystem es otra agrupación de dos hombres (los neoyorquinos llamados James Murphy y Tim Goldsworthy) dispuestos a hacer de la electrónica una rama accesoria de la filosofía post-milenio. ¿Hay mensaje? Podría ser, pero mejor no preguntar o uno se encuentra con explicaciones como ésta: “Quería que el disco sonara a plateado”, dijo James Murphy, el (co)autor. “¿Qué es el sonido plateado?”, le inquirieron, sagaces, los periodistas. “Bowie es plateado”. Y, al leerlo, a mí me vino a la cabeza el Bowie de Blue Jean, claro, pero no sé si Murphy se refería a eso. Yo de electrónica entiendo entre nada y casi nada (de música, entre poco y nada, conviene advertirlo), así que no me aventuro a describir a qué suena Sound of Silver o LCD Soundsystem en sí mismos. Lo que puedo decir es que su sonido posee un vigoroso dinamismo robótico, repleto de sugerencias incluso para alguien tan decididamente carnal como yo. Me gusta y me llena de energía igual que las imágenes hipnóticas de 2001: Una Odisea del Espacio, pero ignoro cómo y por qué efectúa mi cerebro esa asociación. He oído por ahí que los LCD Soundsystem, más cercanos al rock que al solfeo metálico de los ordenadores, explotan como una bomba de tiempo en sus conciertos en directo. Y, la verdad, no me sorprende.

 You Are The Quarry – Morrissey (2004)
Recuperemos los cánones de nuestras propias vidas: Morrissey, agarrado grácilmente a la réplica de una ametralladora Thompson, sobre el fondo de un telón fucsia. Eso es You Are The Quarry, el mejor disco del que fuera líder de The Smiths desde Viva Hate! Eso es mucho decir, primero porque Viva Hate! constituye una maravilla intemporal capaz de sostener en pie el mito de Morrissey por sí mismo; segundo, porque entre aquél -su primer disco después de los Smiths- y éste You Are The Quarry pasaron nada menos que 16 años y cinco discos. Todos frustrantes (al menos para mí) en mayor o menor medida, algunos más recomendables que otros (hablo de Vauxhall and I), siempre con algún tema de brillo imperecedero pero sin la regularidad o la solidez precisas para rescatarnos de la nostalgia. You Are the Quarry significa pues, como cualquier reaparición de un personaje tan importante en nuestras vidas, una celebración en toda regla. Con un discurso entusiasta, con las letras hiladas de palabras que nadie más usaría en una canción, como siempre hizo, con cargas de profundidad socio-políticas del tono de America Is Not the World  o Irish Blood, English Heart; imaginarios cilicios sentimentales, tan conseguidos siempre, como I Have Forgiven Jesus, I’m Not Sorry o The World is Full of Crashing Bores… Y un tema para el panteón familiar, First Of The Gang To Die. El regreso de Morrissey. Con todo lo que eso significa. 

  

El Salmón – Andrés Calamaro (2000)
Parece que vino de algún otro siglo, pero no, cayó sobre nuestras cabezas en el arranque de éste. El Salmón es del año 2000, pero está tan metido entre nosotros que lo llevamos incorporado como si hubiera nacido 50 años antes. Además, este álbum contracorriente seguirá sonando igual de vigente (también igual de loco, de excesivo, de desesperado, de glorioso) en el año 3000 y en el 4500, al que esperamos no llegar. Eso sí, el que lo haga podrá decir que lo escuchó antes que nadie. Éste no es un disco de concepto; éstos son cinco discos sin otra idea que sacarse de dentro todas las balas, sin anestesia, y grabar lo que salga. El resultado es un Calamaro en trance sincopado de genialidad, locura, escarnio del espejo, memoria lacerante o ávida desesperanza. El resultado es una obra tan larga que nunca termina de ser escuchada, ni conocida, ni disfrutada, ni tal vez apreciada o juzgada en su medida exacta. Yo quiero El Salmón porque tiene la verdad en positivo y en negativo, porque es tan irregular, imperfecto y cierto como cualquier repaso de nuestras existencias. Porque en él Calamaro no dice ni una sola mentira, pero cuenta a su manera todas y cada una de sus verdades. Porque me recuerda demasiado a la intención del Doble Blanco de los Beatles. Y porque después de la maestría incontestable de Honestidad Brutal, Calamaro sólo podía hacer lo que hizo, tal vez: ser más honesto y más brutal que nunca. Soltarlo todo, arrojarse al abismo, subvertir el orden, darse vuelta como un calcetín y crucificarse frente a la audiencia. Lo raro fue que lo viese tan claro. Lo increíble es que lo  hiciera tan bien. 

 

Sky Blue Sky – Wilco (2007)
Wilco tuvieron una briosa infancia llamada Uncle Tupello, una sombría prepubertad resumida en Summerteeth, la petulante y brillante adolescencia de Yankee Hotel Foxtrot, la rabiosa confusión juvenil de A Ghost is Born y una madurez que se llama Sky Blue Sky. A los demás nos podrá parecer lo que queramos, pero en este disco Wilco alcanzó su cumbre expresiva íntima: habían encontrado su sonido, la unidad, la voz y el modo. Lo hicieron en tres pasos previos: primero, la expulsión de Jay Bennett, el antagonista creativo de Jeff Tweedy hasta Yankee Hotel Foxtrot; después, con el fichaje del guitarrista Nels Cline, que le dio a A Ghost is Born la árida textura bestial de su forma de interpretar el instrumento; el tercero tiene que ver con la pacificación personal de Tweedy, visible a través de la literatura intimista de Sky Blue Sky. Me atrevo a afirmar que, desde el punto de vista de Wilco, y desde el punto de vista de un apasionado de Wilco, Sky Blue Sky es un disco perfecto, en el que no sobra ni falta nada, en el que cada canción tiene la medida precisa, la palabra perfecta, la musicalidad exacta. Es lo que Wilco han querido ser, tan lejos pero tan cerca de su obra precedente. Naturalmente Impossible Germany es quizá la nota más alta de todo el álbum, pero yo he terminado por adorar todas y cada una de las doce canciones, por razones distintas, por necesidades diversas, por amores de improbable reconciliación. De la primera a la última, todas convocan mi fascinación. Sky Blue Sky me parece tan hermosamente perfecto, que no es el disco que más me gusta de Wilco.

Anuncios

Acciones

Information

14 responses

22 01 2010
millertime

desde luego que va subiendo el nivel. Estos ya te los has pensado mucho (o no tanto).
aquí hay dos grupos que no conocí hasta verlos en directo. Sólo conocía algunas canciones que no asociaba a nadie en particular. Y me encantaron. Y es que hay pocos grupos tan buenos como James y hay pocos tan impactantes como The Killers.
Sí que me quedó la impresión que The Killers eran algo demasiado de moda, pasajeros… y así lo han demostrado. pero mientras sigan sacando discos con una pincelada que haga recordar este, sobra material.

Yo… me bajo aquí.

P.D.: He visto que sueles nombrar mucho a Joy Division y a New Order. Hoy tenemos la oportunidad de ver pinchar a Peter Hook en el Jarvis.

22 01 2010
ornat

Éstos, efectivamente, tuve que pensarlos mucho menos… Las otras decenas eran más complicadas. El proceso es exactamente así: piensas en qué discos has escuchado durante más tiempo sin parar, y salen solos. Todos éstos ya aparecen en ese apartado. Y los que quedan, aún más.

Pd.: La noticia de la visita del señor Stephen Hook, Hookie para los amigos, ha reventado como una bomba en mi cerebro. Iremos a verlo de rodillas, en devota postración, y con la misma actitud con la que iban los periodistas a entrevistar a Bioy Casares: para que les contara anécdotas de Borges. En este caso, se trata de estar un poco más cerca (si es posible) del gran e inolvidable Ian Curtis.

22 01 2010
ornat

Es decir, Peter… Stephen era el hijo del capitán James Hook, dicho sea de paso, y ni él ni su padre están ya para andar pinchando nada.

22 01 2010
millertime

ah!… ese disco de Morrisey lo estuve escuchando algo más de un año. No te digo más.

Ahora sí que me bajo.

24 01 2010
Fedra

Estuve en e l concierto de Giant Sand .Fue un bonito ejercício retrospectivo del disco del aprisión de San Quintínde Johnny Cash.El countru es una de mis debilidades.Aconsejo una escucha atenta del último de John Fogerty para despejar dudas sobre el género.Hacienda Brothers,Lucinda Williams,gIANT sAND.¿QUIÉN SERÁ EL PRÓXIMO AUTOR O GRUPO VAQUERO EN APARECER POR LA CASA DEL LOCO O EL PROINCIPAL.Me emocionaría Melissa Etheridge una vez curada del cancer de mama quepadeció.

24 01 2010
ornat

Quería ver ese concierto, pero me lo impidió el implacable laburo. Una recreación del paso de Cash por San Quintín me interesaba mucho: aquella actuación y la de Folsom son dos de los más grandes momentos de un tipo extraordinario como Cash. Ambas están reunidas en un cd doble en el que suena Cash y suena la cárcel, con los anuncios de visita para los presos, las voces de ellos, el modo tan próximo de cantarles de Johnny Cash… Portentoso.

24 01 2010
ornat

Y a Fogerty, desde luego, siempre lo tengo en mis oraciones… incluido el último disco.

25 01 2010
Jeremy North

Esta tacada de discos están más dentro de mis gustos.

El “Kid A” no está en mis favoritos de Radiohead. Precisamente creo que con él entraron en su desvarío electrónico, que les dura varios años, aunque el último “In Rainbows” me gustó bastante. Es que soy muy clásico y cuando un grupo que me gusta busca nuevos horizontes que me superan, dejan de interesarme, pero tampoco quiero alejarme mucho de ellos, no vaya a ser que entren en razón…

El mejor de Bunbury para mí es “Pequeño”, bueno, el mejor de él y del rock español de los últimos diez años. A mí también me interesa más el Bunbury en solitario que el de los Héroes, que parecía cuando cantaba que el mundo se nos iba a venir encima.

Totalmente de acuerdo con el de Morrisey, el Exterminator de Primal Scream y El Salmón de Calamaro. También el que más me gusta de Morrisey es el “Viva Hate”. Ver en directo a Morrisey es una de las cosas que me faltan en la vida y que debo realizar inexcusablemente (la otra no se producirá porque ya soy muy viejo, ver al RZ campéon de liga).

Estoy expectante con la última y necesaria entrega que, por lo que parece, va a tener a Wilco por partida doble…

26 01 2010
ornat

Bueno, pero ‘Pequeño’ está editado en 1999, lo que técnicamente lo deja fuera de la selección para esta década, independientemente de que yo prefiera el guitarreo de uno u otro disco. Creo sinceramente que Bunbury es lo mejor del rock main-stream en España, y cualquiera que me conozca sabe que para decir esto he debido estar muy convencido. Como sólo es una opinión, tampoco hay que darle mayor importancia. Si la severidad que se le aplica para juzgarlo se usara con otros productos del mercado nacional, nos iría mucho mejor a todos.
Creo también que, en Kid A, los Radiohead estaban subidos al estribo del tren en el que iban a partir al viaje de deconstrucción electrónica al que haces referencia. Visto en perspectiva, el otro día descubrí con sorpresa que también tengo Amnesiac, un disco ya casi inaudible para mí. Y ratifiqué que hay una considerable distancia entre Kid A y Amnesiac, donde efectivamente habían perdido ya la memoria de sí mismos. Entiendo a qué te refieres con eso de “clásico” que no asimila los nuevos horizontes de un grupo, pero me permito conjeturar que en realidad se trata (como me ocurre a mí también) no tanto de horizontes como de gustos. Simplemente, un disco te gusta o no, al margen de la dirección que haya tomado el grupo. Se me ocurre explicarlo así porque me parece que, por ejemplo, XTRMNTR tiene mucho que ver con una evolución (no mantenida, sino pasajera) de Primal Scream. Si te gusta es porque te gusta, no por la experimentación. Sin esas evoluciones, no tendríamos a los Beatles. Sin esas evoluciones, Wilco seguirían haciendo el country alternativo de Uncle Tupello o de A.M., su primer disco.
Y hablando de Wilco… sí, es evidente que vienen por partida doble. Y, advierto, no son los únicos.
Abrazos zaragocistas. Gracias

30 01 2010
fedra

Una prtegunta.cómo se llamaba el grupo del Reino Unido que toco en En bruto en Noviembre de 95 en en bruto del que tu marioeras bastante fan y no eran ni therapy,ni terrovision nilemonheads.Era un nombre cortito.Gracias

30 01 2010
ornat

Supongo que estamos hablando de Gene… Noviembre del 96 sería la fecha correcta: yo acababa de volver de una corta/larga estancia en Londres, donde los conocí a raíz de su primer álbum.

30 01 2010
fedra

Si,si muchas gracias.Sólo les he podido ver en un DVd que me puso un amigo.Bonito recuerdo.

30 01 2010
fedra

Ahora estoy repasando en Spotify su discografía.Olympian era el disco que citas.Gracial mil de nuevo.

30 01 2010
ornat

Sí, con su portada y sus voces y esa pose de romántico desmayo muy smiths. Eran galeses, bien presentados, con un Martin Rossiter al frente rubio y aseado como un estudiante de Cambridge en una película de Ivory.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: