BritSongs de amor y otros delirios

7 05 2010

 Llevo un par de madrugadas a pleno sol por territorios salvajes. De manera inopinada, La 2 ha programado consecutivamente dos de los westerns que más me gustan de todos los tiempos: ‘El Último Atardecer’, una maravilla con el sol muy alto y los colores muy vivos, firmado por Robert Aldrich, un joven Rock Hudson y un atemporal Kirk Douglas, que resiste la canícula vestido de negro riguroso, con una  prestancia que lo mismo le permite dirigir rebaños por las praderas que bailar bachata en la pista de un night club. Y la noche siguiente, ‘Centauros del Desierto’, mi película de todos los tiempos y géneros. Dos westerns crepusculares, como uno los quiere, habitados por tipos en conflicto consigo mismos, con interiores vidas turbulentas, abocados a la soledad, el abandono, la desesperanza de la tierra y el polvo y los desiertos. O’Malley y Ethan, dos héroes perdedores e imperturbables. (Esta noche, por cierto, va ‘Horizontes Lejanos’, una de las grandes del muy grande Anthony Mann). Entre medias, decía, le echaba un ojo al seguimiento en directo que hizo El Mundo de las brit-elecciones, resuelto con mucha gracia, información y desparpajo. El televisivo lib-dem Nick Clegg ya se había hundido a la hora en que Ethan Edwards se ponía enfrente del indio Scar. Clegg y su mujer española han salido aquí hasta en la sopa. Se diría que era el favorito nacional. Pero los británicos son gente adusta, casi seria, no como nosotros: Clegg daba mono en los debates televisados, pero a la hora de votar lo han vestido de seda. Debió ser por esa mezcla de escenarios dispares que me acosté después con la recopilación de britpop de los noventa que compré hace algún tiempo. Bajo el genérico título ‘Common People. Britpop. The Story’, aparece en tres cds un contingente de 54 canciones de esas que combaten los signos del envejecimiento, temas capaces de perturbar la línea del tiempo y jugar con nuestra memoria. La selección no incluye ni a Oasis ni a Blur, los buques comerciales de aquel círculo concéntrico en medio del cual aparecí yo fugazmente por Londres, entre el 94 y el 95. La omisión de los Albarn y los Gallagher subraya una intención que no me atrevo a interpretar. Hay otras decisiones discutibles, como en cualquier compilación: la inclusión de Paul Weller o James, a los que se les puede atribuir una cierta paternidad referencial, pero que no tienen generacionalmente nada que ver con lo que cualquiera diríamos britpop. Los Stone Roses de ‘Love Spreads’, que se salen del canon por los dos lados. Pero bueno, está Pulp… donando su himno para titular el volumen, y una buena cantidad de grupos y canciones que dibujan un tiempo, un momento, un pasaje. Dejo una selección encabezada por Babybird y que rebosa en cantos juveniles, aderezados con un par de chicas (Catatonia y Echobelly… y por supuesto la morena bailadora de Paul Weller) que uno se llevaría a casa para ponerlas en la estantería. Más uno de mis juguetes preferidos de James y el riff de guitarra de la década, a cargo de Ocean Colour Scene.


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One response

14 05 2010
millertime

Los dos grupos que te dije:

FRISKA VILJOR

(me da que en directo ganan mas, pero no está nada mal)

ESTEREOTYPO

(así empezó el concierto… y así hasta el final, imparables)

Yo… me bajo aquí.

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