El mecanismo

29 12 2010
Si no les importa, los iré dejando en manos del próximo año, a ser posible sin hacer balance de nada, o en todo caso evitando la burda tentación de compartirlo. Hay que vivir como si escribiéramos, sin apoyar demasiado, sin incurrir en un énfasis excesivo. Evitemos considerar que el 2011 puede comprometerse a algo más de lo que anticipó el 2010. En lo personal procuro que el discurso y los días tengan una relativa música constante, en la que importe más la armonía, la huida de las estridencias, que un carácter en exceso melodioso o proclive a la fanfarria. Una gravedad habitual. Sí, un ruidito monótono de fondo, por qué no, algo parecido a un invisible metrónomo que nos haga de carril direccional. Y no salirnos demasiado, no dar la nota, evitar disonancias. No hay que hacer mucho ruido o, si no, subirá un vecino acompañado de la autoridad armada y nos medirá los decibelios que alcanza nuestra rutina. Ésta es una metáfora pobre, pero yo me entiendo. Disculpen que hable solo.

La estrategia del caracol, una espiral de violencia.

Somniloquios acusa una franca decadencia que no me incomoda confesar. Y por qué, si yo soy el responsable… Sin ánimo de resumir nada, anoto que desde que nos mudamos a wordpress habremos reunido apenas un centenar de entradas, lo que revela un ritmo poco animoso, las pausas sostenidas del que no encuentra mucho que decir. La entrada más visitada y comentada del 2010 fue la del 17 de junio, titulada No le disparen al pianista (todavía), acerca del fracasado debut de España en el Mundial de Suráfrica. El fútbol, ay, el fútbol… Alguien me citó en un comentario extraviado entre cientos de comentarios en el blog de Ramón Trecet en Marca (qué cosas ocurren…) y el taxímetro de Somniloquios se disparó. Una excepción. Buscando algo que leer, tal vez una explicación oculta entre líneas, hace poco visité el viejo Somniloquios, tan ufano, tan vertiginoso en su producción, tan presente en la construcción de los días. Al leer algunas de aquellas incursiones no me importó advertir que yo antes no sólo escribía más, sino que también es muy probable que escribiera mejor. Me interesó la variedad de los temas, por contraste con mi actual dificultad para encontrar algo sobre lo que me anime a escribir: muy a menudo pienso que éste o aquel tema hubieran sido carne de Somniloquios en otro tiempo, pero ahora me fatiga de antemano la posibilidad de acometerlos. Con sinceridad, la reflexión ocurre así: me parece que no tiene sentido que yo diga lo que pienso al respecto de una u otra cuestión. ¿Y para qué?

O se me ha acelerado la mecánica inconveniente del cinismo o bien mi proceso de desconexión emocional de la realidad cotidiana ha tocado un punto sin retorno. También puedo ensayar otra explicación. Ésta… Siempre me reconocí en alguien de exacerbada sensibilidad, de humor mercurial, frecuentes incursiones en tristezas poco concretas e inestabilidad anímica. Un vitalista nostálgico. Un inconformista pasivo. Encerrado en ese incómodo perfil, la escritura significaba una liberación, un ajuste de cuentas, una tentativa de explicarme, una búsqueda de alegrías. No es que me faltaran, sería injusto decir eso; es que yo las anulaba. Alguna de esas variables han sido retocadas por acontecimientos íntimos que no vienen al caso, algunos deliberados, otros inconscientes. Y una rutina de terapia química que ha limado ondulaciones e igualado en un punto intermedio los umbrales, por arriba y por abajo. Y que podría haber relevado, sin pretenderlo, a la rutina creativa. Sí, es una explicación plausible, una conjetura que no puedo desechar. La desesperación era mucho más productiva, pero sólo en este aspecto. Ahora vivo mucho mejor… y escribo menos. Sobre todo, desde luego, con mucha menos gracia: he perdido el humor del viejo Somniloquios, y aquella condición era uno de los grandes hallazgos de este espacio. No ha sido premeditado. Nunca pretendí la profundidad, el conceptualismo ni la intelectualidad. Yo sólo quería divertirme.

En las últimas semanas he pasado por Madrid, he pasado por Barcelona y he pasado por Londres. ¿Algo que contar? Sí o no: vinilos, cerveza, la Sagrada Familia, el asombro modernista, un pub muy canalla en Camden Town (The Good Mixer) y un par de falafels en silencio y un frío atroz en la madrugada de Camden Town. Un pequeño tour de las grandes ciudades, relacionado en su mayor parte con la música, la contada y otra pendiente. Teenage Fanclub, James, Julian Assange, la revuelta estudiantil en Westminster, la casa de un amigo, la casa de otro amigo, un hotel cerca de Queensway, el World Press Photo, la Sagrada Familia, el hormiguero de la Gran Vía, el incomprensible mar en invierno, las lámparas de intermitente luz ambarina de los pasos de cebra. Esas cosas. De vuelta, aguardo los últimos días mirando Los Soprano, la serie que nunca vi, y hurgo en los extraordinarios monólogos de Ricky Gervais (como el asombroso Elephants Swimming) que hay espolvoreados por internet. También leo Campos de Londres, de Martin Amis. No me gusta la Navidad pero aborrezco la modernidad del solsticio. Sólo creo en los Reyes Magos. Detesto el día de los Inocentes, las bromas de los periódicos, las campanadas de fin de año, el concepto de los cotillones y la concreción del tiempo en la Puerta del Sol. El tiempo ha de ser ignorado salvo por lo que tiene de convención, en ningún caso se debe interrogar el mecanismo de los relojes si uno no es un especialista: es demasiado perfecto para entenderlo. Para despistar, correré la San Silvestre y pensaré si regreso al rugby o si el rugby, también, ya se ha ido. ¿Edimburgo, Seis Naciones? Uhmmm… Un curry esta noche. Cruzaré la zanja del viernes con mis gafas nuevas, por si hubiera algo que ver. Y no estoy hablando de la televisión. Algo nuevo, todo viejo. No pienso llevar ningún artículo rojo, ni siquiera un liguero. Ya lo he dicho: no espero nada del 2011. No pretendí nada del 2010, así que no he perdido tampoco esta partida. Sé que algún año terminará por derrotarme, éste, el próximo, cualquier otro. Por ahora firmamos el empate y nos vigilamos de reojo. Como decía Joshua, la máquina de simulación del conflicto nuclear de Juegos de Guerra, la única manera de ganar es no jugar. Saludos, profesor Falken.

Que ustedes lo pasen bien: cometan las imprudencias habituales en las cantidades preferidas. No se arrepientan de lo hecho más que de lo pendiente: no hace falta culparse demasiado, siempre hay alguien dispuesto a recordarle sus errores. Si un día se impone salir corriendo, como supo John Howell, no faltarán puentes ni calles por las que correr…

Anuncios

Acciones

Information

10 responses

29 12 2010
Susana

Buenas noches tenga usted, de nuevo.
No sé que me ha sorprendido más, si encontrarte a estas horas por estos lares o leer lo que has dejado escrito. Estaba yo pensando, en lo bien que usas el lenguaje… me has traído a la mente el recuerdo de un profesor de literatura, D.Bartolomé, que siempre hablaba como si estuviera escribiendo en verso, y encontraba en cada mujer una hermosa dama y en cada hombre… siempre os toca lo peor de la historia…, un rufián indomable. El lenguaje, el que yo uso, que me permite tutearte como si te conociera de toda la vida… ¿qué falacia nos hace ver las cosas de este modo?
Parece por lo que leo, como si el cansancio hiciese mella en tu humor… no creo… o en tu entusiasmo, no lo veo… Más bien, y desde mi punto de vista, es que se está desacelerando (como la economía), y que en esta imagen grotesca de la sociedad en la que todos estamos incluidos… cada vez se escucha menos, y por lo tanto, apetece menos hablar.
A mí no me gustan las navidades, pero me encanta el color rojo y viajar a Zaragoza para reunirme con toda la familia… que es, al fin y al cabo, para lo que sirven estos días de vacaciones ;). Gracias por seguir escribiendo… Ah¡¡ Y ánimo en la San Silvestre¡¡¡

29 12 2010
ornat

Se ha colado usted en la cocina con todos los fogones en marcha… Si éste blog tuviera afanes estadísticos, u otra clase de administrador que el presunto, tal vez proclamase que éste ha sido el comentario más veloz de la leve historia de Somniloquios. ¿La hora? No por casualidad Somniloquios refiere a las voces nocturnas: casi siempre escribí de noche, mi tiempo preferido para ésta y muchas más cosas.
Póngame a los pies de don Bartolomé, si se da la ocasión. El hombre sabía adjetivar: yo siempre tendí a mezclar las ideas y me parecía más adecuada una combinación distinta: a la mayoría de damas, las hermosas y las otras, siempre las tuve por indomables.

29 12 2010
Susana

El escritor argentino Héctor Bianciotti recuerda una de las
tantas salidas elegantes de Borges, cuando le incomodaban los halagos de la gente: Ocurre en París, en un estudio de televisión.
-“¿Usted se da cuenta de que es uno de los grandes escritores del siglo?”, lo interrogan.
-“Es que este”, evalúa Borges, “ha sido un siglo muy mediocre”

Como ves, no han cambiado mucho las cosas, a excepción de Internet, que nos permite intercambiar pensamientos a cualquier hora.
Un besito, y buenas noches.

29 12 2010
woodyalle

Noto cierto tufillo a derrota en sus palabras, a cansancio de guerrero batido en retirada… No seré yo quien le diga lo que tiene que hacer señor Ornat pero le recuerdo que gente como usted hace sentirnos vivos a muchos parias modernos que no comulgamos con el resto de los mortales en gustos culturales (principalmente catódicos, que de los otros el gran orbe adolece del todo), sociales o simplemente antropológicos por lo que debe ser consciente de la responsabilidad adquirida a través de su pluma, tan ágil y sorprendente como antaño lo fueron sus regates en las canchas de nuestros Hermanos Maristas.
Si le digo esto, y disculpe el atrevimiento, es porque al leer su último somniloquio he intuido una plausible inclinación a cerrar el chiringuito,por lo que le pidosi fuere así que antes reflexione detenidamente, se de un garbeo por cualquier blog de los que copan el top ten en cualquier lista patria, y si es mínimamente consecuente llegará a la conclusión que debe morir con las botas puestas ya que somos muchos los que le seguimos y no vamos a consentir que este vergel se seque, que ya tenemos demasiado hormigón a nuestro alrededor.
Que usted tenga una buena salida y entrada de año, señor Ornat

29 12 2010
los lunes al sol

A todos nos sobran motivos para abandonar a nuestra mujer, nuestro equipo, nuestra ciudad, o las ilusiones que nos reclaman tiempo y dinero. También sobran motivos para no hacerlo.
Aquí he descubierto algo más que las maravillosas puntadas eléctricas de “imposible german”, o decenas de divertidas anécdotas. Seguramente he descubierto otra forma de escribir. Y eso es mucho. Yo, que me subo y me bajo continuamentemente de naves y de proyectos que me llevan de forma aleatoria de un puerto a otro, no te tendré en cuenta cualquier decisión que tomes en relación a este espacio.
Te animo a que completes un puzzle con algunos de los lugares, personas, sonidos y tiempos que han aparecido por aquí y que relates una fantástica historia que le haga temblar las kalandrakas al más experimentado lector. Lo siento, pero es que ahora que cobro la mitad y hasta lo más básico cuesta el doble, solo veo el lado práctico de las cosas.
Como no celebro nunca la nochevieja, haré lo que hago casi todos los días del año. Me calzaré mis deportivas, quedaré con mis amigos, y ese día yo también correré la San Silvestre. Otro arco de meta, el enésimo subidón de endorfinas. Qué yonqui!

29 12 2010
nikki ramonne

Feliz solsticio de invierno Sr. Ornat.

Del hedonismo pretérito se ha pasado al “Virgencita, Virgencita…” actual. Hemos vivido en Matrix y actualmente la gente denota hastío, indiferencia y sobre todo miedo, miedo al futuro, a vivir, a levantarse por la mañana y descubrir que se acabó su Matrix particular.

Todo eso va calando poco a poco y hace que uno se contagie del pesimismo social y nuestros pocos caprichos, hobbies, aficiones (llámenlo como quieran) pasen a un segundo (¿tercer?)plano. Se trata de sobrevivir.

Yo tampoco espero nada del 2011, ni del 2012, ni del 2013… ¡Qué más da un número más! Se trata de seguir adelante, se trata (si me permiten el ejemplo) de cruzar el Puente de Piedra un día de cierzo.

Y además tenemos al Real Zaragoza… ¡cómo nos duele el Real Zaragoza!

29 12 2010
Hummingbird

No sé si tengo mucho derecho a decir algo, o si tiene mucho sentido, pero pensar que dentro de poco no voy a leer más entradas en Somniloquios me ha empujado a pronunciarme, como un crío al que le quitan su piruleta.

Soy joven y fácil de sorprender, y aún así hay pocas cosas que me sorprendan para bien en lo que veo día a día; que Somniloquios deje definitivamente de funcionar contribuiría a este aburrimiento cotidiano, y no es una sensación muy agradable, la verdad. Es casi tan molesto como que CNN+ haya tenido que ceder su sitio a Gran Hermano. Creo que aunque no haya ganas o motivos para hablar, hay que seguir haciéndolo, solo por no ponérselo tan fácil a la ignorancia que se está asentando en la sociedad. Por favor.

Tal vez ya se haya notado, pero dar ánimos no es mi mejor habilidad, así que voy a ceder la palabra (si soy capaz) a dos genios que se han fusionado en este vídeo que he encontrado recientemente, a ver si nos alegran el día. ¡Feliz año nuevo!

P.D.: Yo tampoco espero nada del 2011, ya sé que me lo tengo currar yo solita.

29 12 2010
Hummingbird

Lo siento, he colocado el vídeo equivocado, este es al que me refería:

29 12 2010
Black Paw Down

Estimado señor Ornat,

no nos conocemos pero hace meses que leo estos Somniloquios, y la posibilidad de dejar de disfrutarlos me preocupa. Puedo entender su sentimiento al volver la vista si hago lo mismo con mis propias entradas, creo que es inevitable leer hacia atrás y dudar de las invenciones actuales al descubrir la originalidad de descubrimientos juveniles. Pero es que estas letras también somos nosotros mismos, con nuestros achaques y nuestra ralentización. Decían de Becket que sus personajes habían envejecido con él, y supongo que es válido para todos. Pero alguien tiene que dar testimonio de todas las edades y momentos – o nadie habría cantado la batalla de las Termopilas. Que yo tenga memoria nadie ha explicado por qué Wilco es lo que es como usted, eso no se perderá como lágrimas en la lluvia si seguimos teniendo Somniloquios de vez en cuando, por espaciados que sean. No nos quite la costumbre a los fieles de leer algo suyo y decir: “¡Eso, eso es precisamente!”

Que vuelva la neurosis creativa en 2011!

30 12 2010
E.

Avanzar pilier, no hay otra, en caso contrario el infinito se encogerá peligrosamente como ya predijo el otro Mario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: