James, 1985

27 09 2011

El 21 de diciembre de 1983, España le metió 12 goles a Malta y José Ángel de la Casa lo celebró soltando un memorable gallo al gritar “¡Gol, gol de Señooor, gol de Señooor…!”. Un mes antes, en noviembre, James habían publicado su Jimone, un EP con los tres peores temas que pudieron encontrar de su aún exiguo repertorio: What’s The World, Folklore y Fire So Close. El motivo de esa elección a contracorriente, sostiene su biógrafo Stuart Maconie, el deseo de “no quitarles brillo en el estudio a sus mejores canciones”. Tal vez la mayor gloria de aquel primer trabajo, que vendió mil copias, fue ser el single de la semana en la revista New Musical Express y, sobre todo, que dos de sus compradores eran dos jóvenes llamados Steve Morrissey y Johnny Marr, aka… los Smiths, que versionarían después What’s The World. Uno, en aquellos días, pasaba muchas horas de esplendor en la hierba, durante el verano. Algunas con chicas y entre inocentes juegos de cartas, otras con un balón y una fila de botellas de cristal de 1 litro de Coca-Cola en juego… y otras varias mezcladas. El resto del año tocaban campos de tierra y juegos invernalmente insulsos. Mientras, allá arriba en North Engerland, aquel movimiento desordenado de un grupo fenomenal, pero aún larvado, llamó la atención de las dos más finas antenas musicales de Inglaterra en esos días: el extraordinario John Peel, que los llevó a hacer una sesión en su programa de la BBC Radio 1, y Tony Wilson, presentador de programas musicales (y otras variedades) en Granada TV, creador del sello Factory Records. Los educadores musicales de una y varias generaciones de melómanos británicos. Wilson fue quien juntó a James aquel año para subirse al escenario con otra de las bandas de su cuadra, New Order: primero en el State’s Ballroom de la ciudad de Liverpool; más tarde, y sobre todo, en la legendaria Brixton Academy de Londres, su primera aparición importante en la capital. Después de que Arconada se pasara el tiro libre de Platini por debajo de la axila en el Parque de los Príncipes, y que el imberbe signor Somniloquios anotara un rarísimo gol de cabeza que contribuiría a hacer campeón de Copa a su equipo de fútbol frente al Real Zaragoza (profético), el guitarrista Larry Gott se unió a James. Él entro por una puerta y Paul Gilbertson salió por la otra: sólo coincidirían en un concierto. Era 1984. El año que George Orwell había imaginado para la implantación de su Gran Hermano y otras exageraciones que se iban a quedar cortas. Y el año en que James fue invitado por los Smiths a acompañarlos en una gira de nueve fechas por la República de Irlanda. En 1985, impulsados sobre otro EP llamado -en el estilo prosaico de Factory- apenas James II, saltarían a un escenario mayor como el Festival de Glastonbury y el WOMAD. Y, sobre todo, a la gira Meat is Murder de los Smiths. De aquellos días viene este Scarecrow. Con su jersey de perlé azul cielo, clavado en medio de un campo de maíz, efectivamente Tim Booth podría espantar algún pajaro.

Faltan cuatro días y medio…

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