James, 1989

28 09 2011

Los propios James, cuando rememoran su trayectoria, identifican el año 1989 como El Año de los Siete Magníficos. Puede ser el año en que todo empezó, en muchos sentidos. Tim Booth, Jim Glennie y Larry Gott buscaban un baterista que llenara el hueco dejado por Gavan Whelan y se encontraron un baterista, un teclista, un violinista y un trompetista: por orden, Dave Baynton-Power, Mark Hunter, Saul Davies y Andy Diagram. La formación clásica de siete en James. Hacia 1989 todas las cartas estaban ya boca arriba y uno cursaba el segundo año de periodismo en primaria soledad y bordeando un precipicio emocional al que no dejó de asomarse durante años. Eso pasa por elegir mal. Que luego, como sabrían los propios James, hace falta encontrar algo mejor, si eso es posible, o levantar uno su propio negocio. En este caso, una vida adulta muy incomprensible todavía. Para James, un sello discográfico propio, One Man Clapping, con el que obtuvieron un número 1 en las listas independientes y muchas actuaciones en las que ir encontrando un sonido diferencial en la profusa, muy brillante y siempre evolutiva escena mancuniana. Todos teníamos que encontrar entonces nuestro propio lugar en el mundo. Y entendernos con una mente y un cuerpo en implacable rebeldía. En aquellos tiempos, James giró de forma continua y lo hizo junto a algunas de las bandas emergentes de la post new wave: los Happy Mondays, por ejemplo; y unos incipientes Stone Roses. Nada menos. La cultura de club se había desatado y James buscaba su espacio. Todo se había desatado, lo legal y lo ilegal. En octubre de 1989 participaron en el Futurama Festival de Bradford y de aquella actuación procede este Sandman, elegido por la aparición sobre el escenario de dos glorias de la diversión, el genio musical, el ritmo y el exceso en el más amplio sentido del término: Shaun Ryder, compositor, cantante y alma de los Happy Mondays. Con camisa blanca, aporreando un cencerro. Y su compinche Bez con una pandereta, tal vez tocándola, como a veces hacía con las maracas; tal vez sólo girando con ella por el escenario. Bez era el amigo de juergas al que los Happy Mondays convirtieron en perdurable ídolo al permitirle interpretar sus incalificables bailes durante las actuaciones de la banda, sobre el escenario. Acabó siendo uno de sus miembros más identificables. En 1989 nosotros empezábamos a parecernos a lo que seríamos, que por cierto se parecía poco a lo que habíamos sido. Todo se había vuelto muy extraño. Estos son James, en 1989, en Bradford: con Shaun Ryder y Bez haciendo de eso… Shaun Ryder y Bez. Y para extraña, la americana de cuadros de Tim Booth… So eighties!

Quedan poco más de tres días…

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2 responses

29 09 2011
Jeremy North

Por lo que parece vas a ir al FIZ…

1989 fue un año importante también para mí, saqué adelante el asunto con el que llevo trabajando desde entonces y lo que me queda…

Por cierto, sobre Shaun Ryder, ¿qué te parece el tratamiento de su persona o personaje en 24 Hour Party People, de Winterbottom?. No sé si estábamos ante un loco de atar que hacía música o ante un genio muy raro.

29 09 2011
ornat

Sí, claro… Al FIZ voy todos los años, pero esta vez no se trata de ir al FIZ -o a la versión rebajada de este año- sino de ver a James, lo que para mí supone una ocasión maravillosa porque jamás imaginé ver a James en MI ciudad. Los he visto en otros sitios, pero este ‘encuentro’ ha provocado en mí la sensación de cruce de caminos entre su trayectoria musical y mi trayectoria vital, por así decirlo. Tantas veces me pregunto qué hacía yo, en qué pensaba, qué me interesaba, hasta qué punto la música era o no era entonces importante para mí, mientras todos estos grupos que ahora forman parte de mi vida diaria nacían, crecían y alcanzaban el éxito. Hasta el punto en que, sobre todo, yo los oí por primera vez, para no dejar ya de oírlos. De ahí el relato personal y el musical entremezclado… Como una culminación que con James es posible, este sábado, mientras que no lo fue posible por razones de edad o por otras circunstancias con los Beatles, con The Clash, con Joy Division, desde luego con los Smiths…
Respecto a Shaun Ryder, creo que en 24 Hour Party People prevalece o quiere prevalecer el punto de vista de Tony Wilson, que es la voz en off de la historia al mismo tiempo que su impulsor. Para Wilson, Ryder era un poeta post- moderno, un genio musical. Comparado con otros personajes, tal vez sea exagerado. Y creo que Winterbottom modera esa exageración con su caracterización del personaje, que efectivamente era y es un exceso en sí mismo, a todos los niveles. Llamémoslo loco genial, si queremos. Llamémosle un gamberro de la música muy divertido, que sabía transmitir esa energía interior en sus canciones. Lo que sea…

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