James, 2008…

1 10 2011

En abril de 2008 vi a James en La Riviera de Madrid. Fue la noche en la que comprendí muchas cosas que agradezco haber comprendido a tiempo. Ellos habían regresado tras un hiato de dos años. Y yo volví a mi vida después de más o menos ese mismo tiempo de extravío. Todo quedó en su sitio. Todos habíamos entendido cuál era nuestro lugar. También James, que recuperó su formación con los siete miembros originales y desde entonces ha publicado tres elepés: Hey Ma!, The Night Before, The Morning After. Ya no son quienes fueron, pero permanece intacto su gusto por la música y por seguir juntos y volver a disfrutarla. Cosas que se pierden en la rutina de las costumbres; y hay que perder para saber cuánto vale recuperarlas. Enseñanzas ineludibles. Errores que nos persiguen. A estas horas y pese a que prevalecen los recuerdos sobre la actualidad, James siguen siendo radicalmente necesarios en la arquitectura de nuestros días. Hace menos de un año viajé a Londres para ver un concierto suyo en el Forum de Hammersmith. Dentro de un rato los veré por tercera vez, esta vez en el jardín trasero de mi casa, como el que dice. Bajo la catarata de su música todo parece otra cosa. Y ahí queremos quedarnos.

Quedan menos de dos horas… Y ahí voy.

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James, 2001

1 10 2011

Pleased to Meet You (Encantados de Conocerte), fue el noveno disco de James. En retrospectiva supimos que el título sonaba irónico: en lugar de un saludo, venía a anticipar la despedida. Una vez alcanzada la cima (Laid y su sucesor, Millionaires, alcanzaron el número 3 de las listas), comenzó el regreso a la tierra. Larry Gott, inspirador guitarra desde los primeros días, dejó la banda. Andy Diagram también, lo que le restó a James el característico sonido de la trompeta que tanto relieve tenía en temas como Born of Frustration, aquel Nacido de la Frustración, que era otro himno de hermanada desesperación aparecido en un elepé anterior a Laid, el magnífico Seven. Y en 2001 Tim Booth, voz y alma del grupo, el pegamento emocional de las canciones, anunció que necesitaba un descanso. Todos lo necesitaban. Habíamos pasado esos años en inseparable unión. Con las canciones de Laid hicimos todo lo que un incipiente treintañero que bordea una extraña infelicidad está obligado a hacer: lamentarse, disfrutar, escucharlas en silencio en desorientadas noches en los bares, seducir a quien admitiera ser seducida, ponerlas de fondo a un cuadro de piel sobre piel, algunos amaneceres suaves al otro lado de la ventana, madrugadas interminables… Pleased to Meet You, en general tendente a la mediocridad, aunque en España funcionó bien, tenía sin embargo una canción hermosísima, el último gran tema de una banda que en 2002 anunciaba su desaparición: Gettin Away (With It All Messed Up). James se despidió con un gran concierto en el Manchester Evening News Arena, en octubre de 2001, publicado como dvd y álbum en directo a lo largo de 2002. En la presentación de Getting Away… Tim Booth dijo: “Ésta es la canción que nos define como grupo: seguimos adelante en medio del caos y de errores que habrían hecho desintegrarse a la mayoría de las bandas…”. No es sólo eso, es tambien un espléndido resumen de lo que la existencia nos demanda: seguir adelante mientras todo se derrumba alrededor. Nuestro pequeño escenario, compuesto por personas que van desapareciendo, por realidades contravenidas por el tiempo, por deseos incompletos, anhelos imposibles e ilusiones desechadas por obligación. Hay tantas cosas buenas, sí, pero esas te llevan adelante; son las otras las que educan: “Getting away with it all messed up / that’s called living”. Salir adelante cuando todo se pone feo, eso es vivir. Esta es la canción que James dejó para definirse a sí mismos; la que algunos tomamos para explicarnos como personas.

Quedan solamente doce horas…