Músicas aleatorias

27 06 2013

Ahora que los días parecen una reunión de concéntricos vacíos, conviene llenarlos de música. Uno cree en la posibilidad de que las canciones determinen cómo será el día; o al menos que puedan interceder en nuestro favor, si fuera posible. El primer sonido de la mañana tendría, así, una relevancia fundamental, un peso decisivo en la arquitectura de las horas; como el primer pensamiento; como la primera luz; como el primer paso cuando uno ingresa en la mañana. Algunos se santiguan, encomendados a la Providencia en su tentativa de regreso; todo consiste apenas en regresar, cada vez, poder regresar al punto de partida y quedar autorizados a un nuevo comienzo. Ante tal tesitura, no exenta de peligros evidentes y de otros, muchos más, ignorados, podríamos dirigirnos al reproductor y elegir un tema conveniente, seguro como una oración, inapelable en su facilidad para disponernos de cara a lo que viene, viento a favor, todo de nuestro lado. Pero entonces, anulado el peligro con el que jugamos cada segundo de respiración, no habría lugar para el sortilegio, que también incluye el riesgo de la equivocación, del paso en falso, de que suene algo indeseable: hay que enfrentarse al abismo relativo de cada día en modo aleatorio y aguardar. Vivir con el botón del shuffle prendido.

A falta de cualquier otra posteridad, hemos resuelto acoger en listas etéreas la sustancia de cada jornada, las músicas (al menos una selección de ellas) que nos enmarcan y nos llevan por las horas. Las primeras y las que siguen. Hoy no fue un mal día. Fue al menos diverso. Fue al menos algo más sereno que la honda pesadumbre del anterior, tan concreta, tan empeñada en recordarnos la artificialidad de tantas cosas y la espesa certeza de otras: el peso de la renuncia, de la imposibilidad. La oquedad tremenda del espacio físico. La distancia. La muchedumbre del tiempo cuando la cuenta atrás se anuncia insoportablemente larga. Hay que esperar y seguir viviendo. Europe, de Allo Darlin’, y luego algo de rock progresivo (Mogwai, Do Make Say Think), la inevitabilidad estadística de Wilco (The Late Greats), algo de funky en un paseo bajo el sol, pensando en Nassau, Rubber Bullets de un clásico recuperado en una emisora (10cc), y la rabiosa melancolía que siempre acecha en Manic Street Preachers: “Cada día vivido como una mentira / La vida se vende barata… siempre, siempre, siempre”. El 26 de junio sólo fue un día. Sonó así.

 

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5 responses

27 06 2013
Anónimo

“…podríamos dirigirnos al reproductor y elegir un tema conveniente, seguro como una oración, inapelable en su facilidad para disponernos de cara a lo que viene, viento a favor, todo de nuestro lado.”

Entonces, llego Paul y dijo:
“Hey Jude,…”

27 06 2013
Anónimo

He leído este post mientras escuchaba “Broken wings” de Chet Baker. Adoro mi limitación musical a escuchar casi exclusivamente jazz…

28 06 2013
ornat

Diría que ustedes no disparan al aire: se refieren a personajes favoritos de este negociado. Por cierto, hace demasiado que no escucho a Chet Baker… A McCartney, y los otros, siempre hace menos.

28 06 2013
woodyalle

Dese ese placer… Yo ahora me suelo evadir con Django Reinhardt y funciona, oiga. No hay Bárcenas ni Rajoy que minen mi moral…

28 06 2013
ornat

Me comprometo a programar un día de éstos cierta lista que tengo identificada como ‘Cool Café’, por asociaciones más o menos racionales, aterciopelada y ocasionalmente virtuosa. La abre Charles Aznavour haciendo vibrar las notas de ‘She’. No digo más…

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