El péndulo

13 06 2016

 

Hay algo que nunca podré perdonarte y es esta horrible debilidad que me has traído. Este permanente miedo. Esta alerta inmisericorde que me obliga a todas horas a ser omnisciente como un dios. A tener todas las respuestas. Entender todos los signos. Interpretar de forma correcta cada síntoma. No creo que pueda perdonarte este modo tuyo, tan implacable, de extraerme de todos los sucesivos presentes y los cómodos pasados, de cualquier posibilidad de recrearme en tiempos precisos, para exigirme que imagine de forma constante el porvenir. No, no el futuro que habremos de modelar entre todos para ti, sino el inmediato. El condicional. El inabarcable futuro que conforman las posibilidades aún no vistas, y que yo debo mágicamente adivinar. Anticipar sin error posible -porque la equivocación sería, ay, mi más insoportable condena- todos los “qué pasaría si…”. Y no basta con completar una vez esa frase, hay que hacerlo un millón de veces. El juego consiste en salvarte siempre de ti mismo y de la muchedumbre de mínimos o terribles peligros. Yo, que apenas puedo salvarme a mí mismo.

shame

Lee el resto de esta entrada »

Anuncios