Aquí estamos…

1 04 2020

Ahora creemos haber entendido que la felicidad era aquello. Los días. Cualquier día. La naturalidad de las cosas que ocurren por sí mismas, cuando nadie las mira. Cuando nadie nos mira. Nos ahoga ahora el espanto repentino de esta verdad: basta ensayar un mínimo desajuste en la maquinaria, variar el orden de los diálogos en la escena, adelantar una hora el reloj o mover un personaje de sitio, para que la secuencia nos arrebate toda la seguridad que pensábamos ganada. Para que todo adquiera otro significado y quedemos inermes frente al silencio, tantas veces anhelado, que ahora rebela con toda crudeza su consabida naturaleza opresiva. Es el ruido, como la furia y la sangre, lo que nos define. Es la repetición de las calles, y nuestros pasos por ellas, lo que nos protege. Sin la dosis adecuada de rutina -de la que siempre prometemos escapar- perdemos enseguida el equilibrio. Dejamos de poder dormir. Se altera la forma de las horas y las paredes angostan el espacio.

Sí. Miramos atrás y queremos convencernos de que aquello era felicidad sin anticipar que, un día, esto de ahora también lo será. Y ambas cosas pasarán por verdaderas como podrían resultar falsas. Donde hoy gobierna la atrocidad, quedarán las huellas de quien sobreviva, intactas bajo el profundo aguijón de dolor, de incomprensión, de dignidad asaltada que no se apacigua. Por encima de la fatalidad, del escándalo ahogado de la muerte invisible, prevalecerá lo que cada día hicimos para salvarnos: los juegos, los abrazos, las generosas falsedades sobre las que sostuvimos la vida, el teatro en los espejos, las fiestas con amigos invisibles, los globos que hinchamos para que jugaras, los partidos que dividen los días y las habitaciones conquistadas por el ruido, donde antes, cada mañana, nos envolvíamos en silencio. Hasta las noches más ominosas las llenaremos de luz, porque nos diremos que peleamos. Y hasta los abandonos y lás pérdidas y lo irreparable, todo, lo habremos conquistado para nuestra causa.

Seremos inefablemente mejores. Seremos otros. Porque nos pensamos impecables en la construcción de la felicidad retrospectiva, y en la certeza de un futuro dichoso. Todo en el fondo tuvo una falsa hermosura. Todo en la forma ocultaba apenas las mentiras. No temo a este aislamiento ni a los adioses. Se me dan bien las ceremonias de interior. Temo más lo que venga después. Ahora anhelo el final, pero anticipo ya las trampas que entonces me tenderá la melancolía. Y querré volver. De algún modo incomprensible, me parecerá que quiero volver. Igual que ansío regresar a los veranos. Cuando todo esto haya pasado.

Get busy living… or get busy dying.

Y mientras tanto, aquí estamos. Rodeados de arena.

Si el hombre no es una isla
Entonces yo no soy un hombre
Estoy perdido en un océano
Rodeado de arena

Mira lo que has logrado
Has ido demasiado lejos
No te lo podías imaginar
Pero aquí estamos

Aquí estamos, con nosotros mismos
Aquí estamos, con nuestros amigos
Otra vez, aquí estamos

Hay un aroma en el aire
Y ese brillo del cielo
Que susurra con dulzura
Y se abate con maldad

Hundirnos juntos
Despertarnos separados
No te lo vas a creer
Pero aquí estamos

Aquí estamos, con nosotros mismos
Aquí estamos, con nuestros amigos
Otra vez, aquí estamos

Una vez fui un vagabundo
Ahora estoy solo, sin más
Raramente sobrio, pero aun así
Seco como un hueso

¿Por qué pasaste de mí?
En mi puerta no queda sangre
Salvo la que tú dejaste
Así que aquí estamos

[Here We Are, de The Cynics].

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6 responses

1 04 2020
gregorio aznarez solanas

Aquí estamos quietos, aquí estamos gritando tras la pared, aquí estamos esperando que alguien nos salve, aquí estamos … Disfrazando de héroe al miedo.

2 04 2020
ornat

Sí, señor. Ánimo, Goyo.

1 04 2020
pacosomoscarrera

Hola Mario: He leí­do con agrado tu acertado Somniloquio sobre la maldita pandemia que nos tiene a todos preocupados especialmente a los próximos a su fecha de caducidad. Tu tía y yo afortunadamente hasta ahora estamos bien . Mari Carmen habló con tu madre hace dos o tres días y por ella sabemos que estáis todos bien. Cruzo los dedos para que esto pase pronto y bien para todos. Un abrazo.

2 04 2020
ornat

Tengo pendiente llamaos hace días. Me alegro de que estéis bien. Un beso muy grande para los dos, Paco. Cuidaos mucho.

7 04 2020
Rosa

Hola Mario, espero que estéis bien, mucha fuerza y ánimo.

8 04 2020
ornat

Gracias, Rosa. Todo bien, por ahora. Cuidaos mucho vosotros también, ánimo.

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