Canción de amor sin taxi a casa

22 08 2010

Ya sé que hace frío, pero creo que nos toca andar
Levanto la mano a los taxis, pero todos apagan la lucecita
Si acaso, Julie sabe una fiesta en el loft de no sé qué actor en el West Side
La munición nunca se acaba por la noche, por la mañana ya no queda nada

[Cuando todo es soledad, me convierto yo mismo en mi mejor amigo
Un café, el periódico, y me monto mis propias conversaciones
con la acera, las palomas… y con mi reflejo en los escaparates
La careta que pulo por la noche está hecha una mierda por la mañana]*

Y sí, ya sé que tienes un corazón bien pesado, lo noto cuando nos besamos
Muchos hombres más fuertes que yo se han rendido tras intentar levantarlo
Conmigo hay pocas opciones, lo más seguro es que lo deje
El amor que te vendo por la noche ya no existirá mañana

Estás flaca, y con esos ojos pintados de negro pareces una modelo
No haces más que ir al baño, diciendo que vuelves en un segundo
Bueno, cada uno sabe lo que hace pero, niña, creo que vas por mal camino
Es que… lo que cuesta tan poco por la noche, por la mañana es un coñazo

Tengo una petaca en el bolsillo, la podemos compartir en el tren
Si prometes seguir consciente, yo intentaré hacer lo mismo
Puede que las pastillas nos maten, pero al menos nos quitan el dolor
Lo que era normal por la noche, por la mañana resulta una locura

Y la verdad, no tengo claro cómo coño empezó todo esto
Las razones han volado, la sensación sigue ahí
No es algo que vaya a recomendar, pero es un modo de vivir
Porque lo que resulta sencillo bajo la luna, nunca lo es al hacerse de día

Era tan sencillo bajo la luna, y ahora tan complicado…
Resultaba tan fácil bajo la luna, tan sencillo a la luz de la luna
Tan sencillo bajo la luna…

[Lua, de Bright Eyes]

*La grabación pertenece a la actuación de Bright Eyes en el festival de Coachella 2005 y aparece en la fantástica película editada en dvd sobre la desértica cita estadounidense. Inserta en medio de la doliente ‘Lua’ viene una pequeña entrevista a Conor Oberst en la que habla de la indefinible sensación de un directo multitudinariamente intimista como el que permite Coachella. Sus palabras solapan la segunda estrofa de la canción, que agrego para terminar de definir a los desesperados protagonistas de esta historia de imposible o desquiciado amor urbano, una escena enmarcada por un escaso sol que apenas quiere asomarse tras los edificios de cualquier ciudad.