James, 1988

28 09 2011

En 1985, James exigió mayor promoción para James II, su segundo EP, por parte de Factory Records. La disputa se resolvió cuando la banda salió de la habitación de Tony Wilson y, consiguientemente, del sello, para trasladarse a Sire. Allí publicarían su primer álbum, Stutter, al año siguiente, con un tema que se iba a hacer legendario y que todavía conforma una de las piezas más interpretadas por James en sus giras: se llamaba Johnny Yen, y el personaje que le daba su nombre al título estaba extraído de la canción Lust For Life, de Iggy Pop: “Ahí viene Johnny Yen / Con su alcohol y sus drogas / Y su aparato de carne / Dispuesto a hacer otro strip-tease”. Era 1986. El Barcelona perdió todas sus finales,  incluida la que le ganó el Zaragoza en el Calderón, y ese verano Maradona dejó un reguero de ingleses tirados por el suelo en un vuelo celestial, algunos años antes de arrojarse al vacío. Uno dejó el fútbol para siempre, a la vuelta de un partido en el que vio a sus compañeros destrozar medio vestuario por frustración con el árbitro. Una carrera corta; un cadáver bonito. No había para más. Distinguió el agrio sabor de la vida mezclado en el fondo de una jarra de cerveza. Éste es el año en el  que James escriben Sit Down y la estrenan en una actuación exclusiva para Radio 1. “Aquéllos hayan sentido el aliento de la soledad / Que se sienten a mi lado / Los que crean estar tocados por la locura / Siéntense conmigo / Esos que se vean a sí mismo ridículos…/ Que se sienten conmigo / En el amor, en sus miedos, en el odio, en las lágrimas”. Esa llamada nos alcanzó tarde, pero nos incluía. Ya entonces lo bonito y lo feo se entremezclaban con un desorden terrible, al punto de hacer imposibles las distinciones. Al fondo, siempre y cada día, ya sonaban los Beatles, a todas horas. En Inglaterra sonaba, ya en 1988, después de un año de tensiones con Sire, el segundo elepé de James, Strip-Mine, con un single llamado “What For?”, al que la discográfica no le sacó el partido suficiente. Vendió menos que el primer disco. Gavan Whelan dejó la banda. Y el resto acabaron marchándose y levantando su propio sello.

Quedan menos de cuatro días…

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James, 1983

27 09 2011

En 1980, nosotros ya nos llamábamos como nos llamamos ahora, pero James se llamaba Venereal and The Diseases. En realidad, eran sólo un embrión de James, con tres nombres: James Glennie, bajo, Paul Gilbertson, guitarra, y Gavan Whelan, baterista; y nosotros apenas un embrión de nosotros mismos, aunque con la semilla de El Gran Error ya incrustada: habíamos leído Miguel Strogoff, de Julio Verne, y nos fascinaban dos personajes: Alcides Jolivet y Henry Blount, periodistas. Pensamos que queríamos hacer lo que hacían ellos y contar las aventuras del correo del Zar u otros personajes. A esa determinación vocacional la han dado en llamar los historiadores El Gran Error. Nos interesaba más el baloncesto que el fútbol, o eso nos parece ahora porque recordamos mucho más nítidamente a sus personajes de esos días. En la habitación teníamos un póster de Walter Szcerbiak con el Real Madrid y otro con el cartel de la película Grease. Tal vez aquel Se Busca con la imagen hippie de Jesucristo. Algo más tarde, los chicos de Manchester pasaron a responder por Volume Distortion y ese año tocarían con The Fall en el Polish Cavendish Hall de su ciudad, bendita ciudad. En 1982 nosotros admirábamos a Kevin Keegan y aprendimos algunas cosas sobre la fatalidad en aquel verano de Naranjito, cuando probablemente se forjó un trauma de carácter generacional sólo extirpado en Sudáfrica. Entonces ellos pasaron a llamarse Model Team International.  Y, cierta noche en la discoteca de la Universidad de Manchester, aquellos tres o alguno de ellos (Paul Gilbertson, cuentan) se fijaron en un tipo flaco que bailaba con evidente desorden de miembros y le propusieron bailar para ellos. Tim Booth, demasiado borracho para responder de acuerdo a la leyenda, encontró a la mañana siguiente un número de teléfono escrito sobre el dorso de su mano. Marcó. Poco después se llamaron Tribal Outlook y, enseguida, James, culminando la búsqueda de un nombre sencillo e impersonal. Y los tres miembros de la banda le pidieron a un guitarrista local, Larry Gott, que les enseñara algunos trucos con el instrumento. En 1983, el sello Factory (inventor, inspirador e impulsor del movimiento Madchester, que iba a cambiar la música popular inglesa y mundial para siempre) los invitó a tocar en su club, The Haçienda. Hicieron, por ejemplo, Discipline, con Gilbertson y Whelan intercambiando sus instrumentos; Glennie al bajo; y Booth en la voz… O Voz en la booth…

Faltan cinco días…