Canción de amor del ausente

13 04 2010

En mi ausencia, agradezco las atenciones… que recibo como enfermo imaginario. Dejo una canción (‘Manchild’, pequeña nana desesperada de la banda de Mr. E.)  para que quede constancia de que sigo vivo o al menos eso parece, convaleciente si acaso de la patología del silencio: no siento que haya nada que decir o tal vez sea que ya lo haya dicho todo. Que no era tanto, claro. En algún momento pensé que escribir me hacía falta para vivir, pero aparte de servir como titular empalagoso para una entrevista imaginada, a esa frase ya no le queda casi nada de verdad. Según como se mire, es una liberación. Uno no puede depender decisivamente de nada. Desde luego, no debería depender de las palabras.

Cada vez que te mueras por mí / estaré ahí
y todo lo que ansíes / lo compartiré
Me quedaré a tu lado / en silencio
Mientras, muy despacio, / muero por dentro

Tómame en tus brazos
y déjame ser el único /
el que se siente como un niño enamorado

Cada vez que hablo contigo / estás hundida
y siempre que necesitas reírte / me tienes cerca
y cuando olvidas que sigo aquí / es que no estoy
No soy en realidad a quien has olvidado

Tómame en tus brazos
y déjame ser el único /
el que se siente como un niño enamorado

Susúrrame ahora / y cuéntame cómo
vas a cuidar de mí / y a decirme
que, de alguna forma, estaré bien…

[Manchild, de The Eels]