…y la Tierra a sus pies

12 07 2010

El placer de la victoria absoluta convoca también el inevitable orgullo de sentir que nuestro equipo puso a todos los demás en fila. La resonancia de la Copa del Mundo ganada por España llegó a todos los puntos imaginables. Siempre recuerdo la preciosa tapa del diario L’Equipe el día siguiente a la victoria francesa en el Mundial de 1998: ‘Pour l’eternité’, fue su titular. No sé si será la inevitable eufonía del idioma, pero aquel titular me pareció sencillamente precioso, en un día en el que el periodismo vacila entre la necesidad de definir el estado inefable de euforia general y la perdurabilidad del momento.

AS opta por la tradicional obviedad: ‘Campeones del mundo’. No dice nada que no sepamos, pero es que no hay mucho que saber salvo lo evidente. Para las finales ganadas por el Zaragoza siempre pensé que la sencillez de un “Campeones”, a secas, lo explica todo. Casillas con la Copa, la entrada del artículo de Alfredo Relaño, la celebración de Iniesta y la promoción de la camiseta conmemorativa completan la ya clásica portada a doble página apaisada de los grandes momentos en AS.

 

Mundo Deportivo y Sport coinciden plenamente en su planteo de la tapa de hoy. El mismo titular que AS (salvo por los signos de exclamación del Mundo Deportivo) y el foco en el barcelonista Andrés Iniesta, en el momento sublime en el que el autor del gol decisivo alza la Copa del Mundo. Marca, de vuelta a la capital, recupera a Iker Casillas en medio de la celebración colectiva y un titular que insiste, creo, en la incredulidad que produce para el aficionado español la primera victoria en la Copa del Mundo: ‘¡Que sí, que somos campeones!’. El beso de España entre Iker y su chica la periodista Sara Carbonero (también presente en Mundo Deportivo), la patada voladora de De Jong y una despectiva referencia al árbitro Howard Webb (“…a pesar de éste, ¡¡¡ganamos el Mundial!!!”), completan la primera de Marca.

La rivalidad que ha despertado durante las últimas semanas la candidatura de España al título y las invectivas de Maradona han acentuado una desconocida controversia entre aficionados argentinos y españoles, de la que como es sabido no participo, pero que me ha divertido. Olé, con el excelente humor y olfato periodístico que lo anima, explotó esa veta desde su titular de la derrota española contra Suiza: “¿Candidatos? Joder…’, puso entonces. Poco a poco, y aún más desde la sonora eliminación albiceleste a manos de Alemania, la consideración hacia el equipo español ha crecido. ‘Que la sigan tocando’, titula hoy el diario porteño, en un guiño envenenado a la célebre frase de Maradona (‘Que la sigan chupando’) el día que Argentina clasificó para jugar en Sudáfrica. Las tornas han cambiado y lo demuestra un mensaje de sana envidia: “España defendió su idea de las patadas holandesas y ganó su primer Mundial con un golazo de Iniesta, a cuatro minutos de los penales. Maradona había cuestionado el estilo tiki tiki del nuevo campeón: ¿No sería mejor imitarlo?’, se pregunta Olé. El brasileño O Globo destaca el estilo de España, con un dardo hacia el fútbol de la Brasil de Dunga: ‘El triunfo de la técnica y la osadía’, dice O Globo. La Gazzetta dello Sport, un diario formidable, llama ‘Conquistadores’ a Casillas y sus chicos. L’Equipe toma el español para proclamar: ‘Campeon del mundo!’. Casi sinónimo, aunque con otro matiz, es el del portugués A Bola: ‘Señores del mundo’. Y Corriere dello Sport resume: ‘España Mundial’.

¿Estaban mirando los americanos, esos señores que habitan en un planeta de campos con forma de diamante y deportes jugados con casco y armadura? Sí, tan despistados no andan. España está en la portada del New York Times y del Los Angeles Times, dos diarios principales. También del resto. El NY Times usa una frase muy clásica del imaginario estadounidense: ‘Spain, on top of the world’. España, en la cima del mundo. Frase con referencias cinematográficas: la gritaba Leo di Caprio subido a la proa del Titanic de James Cameron y, desde luego, el formidable James Cagney en su papel de Cody Jarret en White Heat, de Raoul Walsh: “Made it Ma… Top of the world!”, (“Lo logré, mamá… ¡En la cima del mundo!”), bramaba Cagney en la dramática culminación de su huida hacia adelante. Con mucho sentido contextual, el LA Times observa bajo la inevitable imagen de Casillas con el mundo en sus manos: ‘La larga espera ha terminado”. Sí, después de una cantidad inasumible de frustraciones, el fútbol español tiene por fin la Tierra a sus pies.

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